Comunicado oficial.
En primer lugar, debemos dejar en claro que históricamente este sindicato defendió la transparencia en el sistema educativo. Por eso siempre entendimos que el ámbito paritario es el lugar adecuado para discutir herramientas efectivas de regulación, control de concursos y presentación de proyectos.
Sin embargo, el suceso de la ahora ex Directora Departamental no puede ser tratado como una excepción. Por el contrario, es la manifestación sintomática de la forma en que se ostenta el poder y se ejercen los cargos públicos; en este caso particular, con el respaldo del gobierno municipal, que toma al Estado como una empresa privada que les pertenece, actuando fuera de la ley.
Por eso aclaramos: no fue solo corrupción. Fue violencia institucional.
Desde el comienzo de su mandato, hemos denunciado que la Directora Departamental ejercía su posición de poder con acciones que iban desde micro-violencias cotidianas hasta llegar al extremo de enfrentar medidas restrictivas por violencia laboral. En ese contexto de hostigamiento sistemático, el hecho de haber puesto a su hija en la estructura que ella misma dirigía no fue un desliz.
No solo es el hecho, es una manera de ejercer la función pública.
La impunidad se puede manifestar acomodando familiares en distintos cargos, usando autos oficiales para vacacionar con la familia, o persiguiendo a quienes señalan las irregularidades o simplemente piensan distinto.
Que hoy deba irse solo por este caso, sin investigar el resto de las prácticas de violencia institucional ni a los mandos políticos que la avalaron (inclusive teniendo pruebas concretas de las distintas irregularidades), es cortar el hilo por lo más fino.
*Por eso, ante esta situación, desde Agmer Seccional Colón, exigimos:
· _Investigación integral de toda la gestión de la ex Directora Departamental, incluyendo los casos de violencia laboral y abuso de poder._
· _Identificación y responsabilización de los mandos políticos que permitieron y sostuvieron estas prácticas._
En efecto, puntualizamos que la transparencia no se decreta cesanteando un eslabón de un mecanismo más grande que practica la impunidad desde el poder. La transparencia se ejerce día a día.
Merecen un párrafo aparte quienes fueron víctimas y sufrieron en carne propia diferentes destrato: hoy respiran aires de justicia las y los trabajadores violentados, quienes se han quedado sin trabajo, y una comunidad educativa que merece ser escuchada y atendida.
Quien suceda a Lina Bosch deberá reconstruir lazos comunitarios y practicar pedagogías de empatía, solidaridad y humanidad. Siempre estará nuestro sindicato sumando fuerzas para resistir a esta realidad compleja, que necesita de todas y de todos, sin mezquindades.