Según la edición de noviembre del Semáforo de Economías Regionales que elabora la entidad, la vitivinicultura y los cítricos dulces lideran ese ranking negativo, con cerca del 70% de los meses en rojo. Siguen lechería y arroz (63%) y luego ovinos, peras y manzanas y papa, todos por encima del 55% del período en situación crítica.
En el penúltimo mes de 2025, el semáforo mostró cinco actividades en verde, ocho en amarillo y seis en rojo. La avicultura cayó de verde a amarillo, reflejando un deterioro simultáneo del negocio y del mercado.
En rojo quedaron yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas y algodón. Estas actividades en las que, dijo Coninagro, recibieron precios por debajo de la inflación y vieron aumentar los costos, licuando márgenes y bloqueando cualquier proceso de recuperación sostenida. En contraste, bovinos, porcinos, ovinos, granos y miel lograron ubicarse en verde gracias a precios que superaron a la inflación, combinados con un buen desempeño exportador y señales productivas positivas.
Lo paradójico es que entre enero y noviembre de 2025, las 19 actividades relevadas por Coninagro exportaron u$s 54.193 millones, un salto del 65% frente al promedio de la última década. Sin embargo, tres de cada cuatro dólares provinieron del complejo granario, mientras que el 9,4% lo aportó el sector bovino y solo el 14,6%, unos u$s7.912 millones, quedó en manos del conjunto de las economías regionales.
En el mismo período, las compras externas totalizaron u$s 3.145 millones, con el 72% explicado por granos, seguidos por forestal (9%), porcinos (4%) y algodón (3%).
Cuando se mira la dinámica sector por sector, el mapa es todavía más heterogéneo. Tabaco fue el gran ganador del año, con u$s 590 millones exportados, un 293% por encima de su promedio histórico, seguido por arroz, forestal y el complejo lácteo, que llegó a u$s1.621 millones, un 129% más que en 2016–2024. En el extremo opuesto, la avicultura fue la única actividad con una caída relevante, al exportar u$s 87 millones, un 64% menos que su promedio de largo plazo.
En cambio, la ganadería bovina mostró uno de los perfiles más sólidos del tablero. En noviembre, el precio del novillo y del ternero acumuló una suba interanual del 64%, duplicando la inflación, mientras que las exportaciones alcanzaron u$s4.981 millones, con un salto del 43%, y el consumo interno volvió a crecer hasta 49,3 kilos por habitante. Algo similar ocurrió con granos, donde los precios subieron 40% interanual, la producción proyectada para 2025/26 trepó a 147,7 millones de toneladas y las exportaciones llegaron a u$s45.877 millones, un 83% más que el año anterior.
